Supervisión para profesionales
Acompañar a otros también requiere
un lugar donde seguir siendo acompañados.
La supervisión es un espacio para revisar casos, ampliar la mirada y cuidar tanto la práctica profesional como el lugar desde el que acompañamos.
La supervisión como espacio del terapeuta
La supervisión es, de algún modo, la terapia del terapeuta. Un espacio donde revisar nuestra práctica, abordar las dificultades que aparecen en el acompañamiento y seguir creciendo como profesionales.
Supervisamos cuando algo sucede en la relación terapéutica y necesitamos comprender mejor qué se está moviendo entre terapeuta y cliente; cuando su historia o aquello que trae a consulta activa aspectos de nuestra propia historia; o cuando no sabemos cómo avanzar o intervenir en un proceso.
En ocasiones, hemos probado diferentes intervenciones y, sin embargo, el proceso sigue detenido. Puede existir una dimensión vincular o transgeneracional que todavía no estamos mirando, y poder incorporarla amplía las posibilidades de acompañamiento.
También supervisamos para sentirnos acompañados ante casos complejos o cuando estamos adquiriendo experiencia; para perfeccionar nuestras habilidades, revisar nuestro rol y nuestros límites o, simplemente, como una forma de cuidar nuestra práctica profesional.
Responsabilidad
Acompañar a una persona que acude a nosotros con una demanda de ayuda implica una responsabilidad ética. Trabajamos con aspectos sensibles de su historia y dentro de una relación en la que deposita confianza en nuestro criterio profesional.
La supervisión nos permite revisar nuestra práctica, reconocer nuestros límites y cuidar que nuestras intervenciones estén verdaderamente al servicio del proceso de la persona que acompañamos.
Aprendizaje
Ningún profesional termina nunca de ser aprendiz de este oficio. Cada persona que llega a consulta plantea nuevos retos y nos ofrece la oportunidad de seguir aprendiendo.
La supervisión es un espacio donde revisar nuestra práctica, contrastar nuestras intervenciones y desarrollar nuevos recursos y habilidades para el acompañamiento.
Presencia
En supervisión no solo revisamos qué hacer. También revisamos desde dónde acompañamos.
En la relación terapéutica nuestro propio sistema nervioso también responde. Determinados clientes, historias o situaciones pueden activar aspectos de nuestra propia experiencia e influir, a veces de manera muy sutil, en cómo percibimos, sentimos e intervenimos.
La supervisión nos permite reconocer y trabajar aquello que se activa en nosotros, explorar lo que sucede en la relación y recuperar una presencia más disponible y consciente para el acompañamiento.
La supervisión es el lugar donde seguimos aprendiendo del oficio de acompañar.
Y, sobre todo, donde seguimos cultivando nuestra propia humanidad.
Supervisión individual · 60 min · Online
