bet costa
Hay experiencias
que vivimos como propias,
aunque no empezaron
con nosotros.
¿Qué ocurre cuando una historia no termina en la generación que la vivió?
Una comprensión del trauma transgeneracional que integra la biología, el funcionamiento del sistema nervioso y las Constelaciones Familiares.
De nuestro sistema familiar heredamos mucho más que nuestra biología.
¿Qué ocurre cuando una historia no termina en la generación que la vivió?
Cuando pensamos en trauma casi siempre pensamos en experiencias vividas en primera persona. Una pérdida, un accidente, una agresión, una guerra… Experiencias que, por su intensidad, pueden transformar profundamente la vida de quien las atraviesa.
Pero el trauma también congela.
Cuando una experiencia no puede procesarse, una parte de la vida queda detenida. Nos desconectamos, en mayor o menor medida, de nuestra capacidad de sentir, de confiar y de vincularnos plenamente como una forma de protegernos.
Pero existe una pregunta mucho menos habitual:
¿Es posible que una experiencia que nunca vivimos, pero que sí vivieron nuestros antepasados, pueda condicionar nuestra manera de sentir, de relacionarnos o de responder ante la vida?
Explorar el trauma transgeneracional comienza con esta pregunta.
Y también con una comprensión esencial.
Somos mamíferos.
Necesitamos los vínculos para sobrevivir. Pero también para construir nuestra identidad.
La vida no empieza con nosotros.
La recibimos a través de nuestro sistema familiar.
Y ese hecho nos une profundamente a quienes nos precedieron y a todo lo que hizo posible que hoy estemos aquí.
Por eso, el trauma transgeneracional no puede explicarse únicamente desde la biología.
También necesita comprenderse desde lo vincular.
Cuando una experiencia traumática no pudo procesarse, es posible que las generaciones posteriores intenten, de maneras profundamente inconscientes, restaurar aquello que el trauma interrumpió.
Aquello que el trauma separa, la pertenencia intenta volverlo a unir.
No porque el sufrimiento sea un destino.
Ni porque estemos condenados a repetir la historia.
En ocasiones, cargar con algo que no nos pertenece puede ser una forma profundamente inconsciente de mantener el vínculo allí donde el trauma dejó separación, silencio o desconexión.
Por eso heredamos mucho más que una biología.
Heredamos maneras de relacionarnos con nosotros mismos, con los demás y con la vida.
La buena noticia es que no solo heredamos dolor.
También heredamos recursos.
Capacidades de adaptación.
Formas de cuidar.
De sostener la vida.
Maneras de afrontar la adversidad.
Y la fuerza que permitió a quienes nos precedieron seguir adelante.
Nuestra historia familiar no está formada únicamente por las heridas.
También por los recursos que hicieron posible que hoy estemos aquí.
Cuando el trauma transgeneracional puede comprenderse, la historia —conocida o no— de nuestra familia deja de vivirse como un destino.
Y aparece la posibilidad de vivir nuestra propia vida con mayor presencia y libertad.
MI PROPUESTA
Tres dimensiones para comprender el Trauma Transgeneracional:
01.
Biología

La epigenética nos ayuda a entender cómo determinadas experiencias familiares pueden dejar una huella que atraviesa las generaciones.
02.
Sistema nervioso

El funcionamiento del sistema nervioso nos permite observar cómo esa huella configura nuestra manera de orientarnos, relacionarnos y responder ante la vida.
03.
Constelaciones Familiares

La mirada sistémica nos ayuda a descubrir la profundidad de nuestra historia familiar, el lugar que ocupamos dentro de ella y las dinámicas que siguen actuando en el presente.
COMO PODEMOS TRABAJAR JUNTOS
Espacios para aprender, profundizar y acompañar:
01
Formación
Programas formativos dirigidos a profesionales y personas interesadas en aprender sobre trauma transgeneracional desde una mirada integradora. Un aprendizaje profundo, con una sólida base científica y una aplicación práctica orientada al acompañamiento.
Ver el programa →
02
Supervisión para profesionales
Un espacio para profesionales que desean revisar casos, ampliar la comprensión del trauma transgeneracional desde una mirada biológica, somática y sistémica en su práctica clínica.
Conocer cómo trabajo →
03
Talleres experienciales
Encuentros vivenciales de Constelaciones Familiares, principalmente en Barcelona, donde explorar cómo la historia familiar continúa expresándose en el presente.
Próximas fechas →
SOBRE MÍ
Un enfoque que une la ciencia,
la experiencia y el estudio del trauma.
Mi nombre es Bet Costa Cros y soy Doctora en Biología, especializada en Genética y Biología Molecular, por la Universidad de Barcelona.
Mi interés por estudiar el comportamiento humano me ha llevado a integrar la biología, la epigenética, el funcionamiento del sistema nervioso, la mirada sistémica y los recursos somáticos, tendiendo puentes entre disciplinas que tradicionalmente han caminado por separado.
Me he formado en Constelaciones Familiares y Terapia Gestalt, así como en Somatic Experiencing® y otras metodologías especializadas en el estudio y acompañamiento del trauma.
Todo este recorrido ha ido dando forma a una manera muy concreta de comprender y acompañar el sufrimiento humano. Mi propósito es contribuir a que el conocimiento sobre el trauma transgeneracional sea cada vez más accesible, riguroso y profundamente humano, para que más personas puedan encontrar nuevas formas de relacionarse con su historia y vivir con mayor libertad.
¿Hablamos?
Si este proyecto resuena contigo,
estaré encantada de conocerte.
